Historia y evolución
1725 - 2025

Cuando la calidad es tradición
Casa Botín, fundada en 1725, es el restaurante más antiguo del mundo según el Libro Guinness de los Récords y uno de los referentes de la mejor cocina tradicional en Madrid.
La revista Forbes le reservó el tercer puesto entre los 10 mejores restaurantes clásicos del mundo, a la Casa y a sus dos especialidades, los deliciosos cochinillos y corderos asados al estilo castellano.
1561

Llega la Corte a Madrid
Allá por 1561, el rey Felipe II ordena el traslado de la Corte a la ciudad de Madrid. Nuestra localidad agradaba más al joven rey y a su esposa, Isabel de Valois, que Toledo o Valladolid. Las razones de esta preferencia eran, sobre todo, de índole práctica: Madrid estaba en el centro, equidistante de los extremos peninsulares; su agua era buena y su clima agradable y sano.
1618

Controlar el caos urbanístico
La llegada de la Corte supuso para nuestra ciudad un crecimiento urbanístico espectacular y un poco caótico. Precisamente para controlar este caos, se creó la llamada Junta de Policía y Ornato que estaba presidida por el arquitecto Francisco de Mora, aparejador de Juan de Herrera durante la construcción del Monasterio de El Escorial. Esta Junta se encargó de alinear fachadas, suprimir desniveles abruptos y eliminar voladizos.
1590

Los cimientos de este mítico edificio
Madrid siguió creciendo, a pesar de que a la muerte de Felipe II, su sucesor Felipe III, traslada, solo temporalmente, la Corte a Valladolid. Y es justamente en esta época (concretamente en 1590) cuando tenemos constancia de la existencia del edificio que hoy alberga Botín.
1606

Un cocinero llamado Botín
En 1606, la Corte vuelve a Madrid y en 1620, con la reforma efectuada en la Plaza Mayor (antigua Plaza del Arrabal), la zona se convierte en el principal enclave comercial de la ciudad: zapateros, curtidores, cuchilleros, latoneros, herradores, las calles de la zona adoptaron el nombre de los oficios que en ellas se ejercían: Ribera de Curtidores, Plaza de Herradores y, cómo no, calle Cuchilleros.
Es en una de estas calles donde estableció su negocio un cocinero francés llamado Jean Botín, que llegó a Madrid junto con su esposa de origen asturiano, con la intención de trabajar para algún noble de la Corte de los Austrias. En 1725, un sobrino de la esposa de Botín, Cándido Remis, abrió una pequeña posada en la calle Cuchilleros y realizó una reforma en la planta baja del edificio, cerrando los soportales existentes.
S. XVIII

Entre historia y leyenda
Es curioso que, hasta bien entrado el siglo XVIII, no se permitiera vender en los mesones ni carne ni vino ni otras viandas, ya que se consideraba una intromisión que perjudicaba a otros gremios. De esta manera, sólo podía servirse lo que el huésped traía para ser cocinado.
De aquí nace la leyenda de que «en las posadas españolas sólo se encontraba lo que traía el viajero».
S. XIX

El porqué de “casa” Botín
Ya en el siglo XIX se reforma nuevamente la planta baja: se construye entonces el friso de madera policromada con pan de oro de la entrada, así como los escaparates y el mostrador de pastelería en el que se vendían pestiños, bartolillos, suizos y glorias de crema.
Por aquel entonces Botín se consideraba una «casa de comidas» porque el término “restaurante” sólo lo utilizaban algunos establecimientos, muy pocos y exclusivos, que deseaban emular a los locales parisinos.
S. XX

La familia González y el espíritu de Botín
Con la llegada del siglo XX, Botín llega a manos de sus actuales propietarios: la familia González. Entonces, sólo la entrada y el primer piso estaban dedicados al restaurante, la bodega era utilizada como almacén y el segundo y tercer piso estaban destinados a vivienda familiar.
Cuando Amparo Martín y su marido, Emilio González, se hicieron con las riendas del negocio, Botín era solamente una pequeña empresa familiar con tan solo siete empleados, contando al matrimonio y a sus tres hijos.
1936 - 1939

En época de guerra
El comienzo de la Guerra Civil vino a dar al traste con las ilusiones de la familia de hacer prosperar su pequeño negocio. Amparo y sus hijos se marcharon a un pueblo de Castellón, Segorbe, y Emilio se quedó para seguir atendiendo la casa, que quedó convertido en comedor de los milicianos.
Finalizada la contienda y tras la terrible posguerra, los hijos varones del matrimonio, Antonio y José, se pusieron al frente del negocio y poco a poco lo convirtieron en lo que hoy es.
1987

Botín de récord
Como hecho anecdótico referido a esta época cabe señalar que el Libro Guinness de los Récords, en su edición de 1987, afirma que un adolescente Goya, allá por 1765, trabajó como friegaplatos en Botín. En esta misma edición se designa a Botín como el restaurante más antiguo del mundo.
2025
300º Aniversario
En el año 2025 se celebrá el 300º aniversario de Botín. Se estrena nuevo logotipo del restaurante, nueva web y se realizan numerosos actos para la celebración de los 300 años.
Historia y evolución
1725 - 2025

Cuando la calidad es tradición
Casa Botín, fundada en 1725, es el restaurante más antiguo del mundo según el Libro Guinness de los Récords y uno de los referentes de la mejor cocina tradicional en Madrid.
La revista Forbes le reservó el tercer puesto entre los 10 mejores restaurantes clásicos del mundo, a la Casa y a sus dos especialidades, los deliciosos cochinillos y corderos asados al estilo castellano.
1561

Llega la Corte a Madrid
Allá por 1561, el rey Felipe II ordena el traslado de la Corte a la ciudad de Madrid. Nuestra localidad agradaba más al joven rey y a su esposa, Isabel de Valois, que Toledo o Valladolid. Las razones de esta preferencia eran, sobre todo, de índole práctica: Madrid estaba en el centro, equidistante de los extremos peninsulares; su agua era buena y su clima agradable y sano.
1618

Controlar el caos urbanístico
La llegada de la Corte supuso para nuestra ciudad un crecimiento urbanístico espectacular y un poco caótico. Precisamente para controlar este caos, se creó la llamada Junta de Policía y Ornato que estaba presidida por el arquitecto Francisco de Mora, aparejador de Juan de Herrera durante la construcción del Monasterio de El Escorial. Esta Junta se encargó de alinear fachadas, suprimir desniveles abruptos y eliminar voladizos.
1590

Los cimientos de este mítico edificio
Madrid siguió creciendo, a pesar de que a la muerte de Felipe II, su sucesor Felipe III, traslada, solo temporalmente, la Corte a Valladolid. Y es justamente en esta época (concretamente en 1590) cuando tenemos constancia de la existencia del edificio que hoy alberga Botín.
1606

Un cocinero llamado Botín
En 1606, la Corte vuelve a Madrid y en 1620, con la reforma efectuada en la Plaza Mayor (antigua Plaza del Arrabal), la zona se convierte en el principal enclave comercial de la ciudad: zapateros, curtidores, cuchilleros, latoneros, herradores, las calles de la zona adoptaron el nombre de los oficios que en ellas se ejercían: Ribera de Curtidores, Plaza de Herradores y, cómo no, calle Cuchilleros.
Es en una de estas calles donde estableció su negocio un cocinero francés llamado Jean Botín, que llegó a Madrid junto con su esposa de origen asturiano, con la intención de trabajar para algún noble de la Corte de los Austrias. En 1725, un sobrino de la esposa de Botín, Cándido Remis, abrió una pequeña posada en la calle Cuchilleros y realizó una reforma en la planta baja del edificio, cerrando los soportales existentes.
S. XVIII

Entre historia y leyenda
Es curioso que, hasta bien entrado el siglo XVIII, no se permitiera vender en los mesones ni carne ni vino ni otras viandas, ya que se consideraba una intromisión que perjudicaba a otros gremios. De esta manera, sólo podía servirse lo que el huésped traía para ser cocinado.
De aquí nace la leyenda de que «en las posadas españolas sólo se encontraba lo que traía el viajero».
S. XIX

El porqué de “casa” Botín
Ya en el siglo XIX se reforma nuevamente la planta baja: se construye entonces el friso de madera policromada con pan de oro de la entrada, así como los escaparates y el mostrador de pastelería en el que se vendían pestiños, bartolillos, suizos y glorias de crema.
Por aquel entonces Botín se consideraba una «casa de comidas» porque el término “restaurante” sólo lo utilizaban algunos establecimientos, muy pocos y exclusivos, que deseaban emular a los locales parisinos.
S. XX

La familia González y el espíritu de Botín
Con la llegada del siglo XX, Botín llega a manos de sus actuales propietarios: la familia González. Entonces, sólo la entrada y el primer piso estaban dedicados al restaurante, la bodega era utilizada como almacén y el segundo y tercer piso estaban destinados a vivienda familiar.
Cuando Amparo Martín y su marido, Emilio González, se hicieron con las riendas del negocio, Botín era solamente una pequeña empresa familiar con tan solo siete empleados, contando al matrimonio y a sus tres hijos.
1936 - 1939

En época de guerra
El comienzo de la Guerra Civil vino a dar al traste con las ilusiones de la familia de hacer prosperar su pequeño negocio. Amparo y sus hijos se marcharon a un pueblo de Castellón, Segorbe, y Emilio se quedó para seguir atendiendo la casa, que quedó convertido en comedor de los milicianos.
Finalizada la contienda y tras la terrible posguerra, los hijos varones del matrimonio, Antonio y José, se pusieron al frente del negocio y poco a poco lo convirtieron en lo que hoy es.
1987

Botín de récord
Como hecho anecdótico referido a esta época cabe señalar que el Libro Guinness de los Récords, en su edición de 1987, afirma que un adolescente Goya, allá por 1765, trabajó como friegaplatos en Botín. En esta misma edición se designa a Botín como el restaurante más antiguo del mundo.
2025
300º Aniversario
En el año 2025 se celebrá el 300º aniversario de Botín. Se estrena nuevo logotipo del restaurante, nueva web y se realizan numerosos actos para la celebración de los 300 años.